El torso sin cabeza encontrado en el mar Báltico es el de la periodista sueca desaparecida Kim Wall, que se cree murió en un submarino construido por aficionados, según indicó el miércoles la policía danesa tras hacer pruebas de ADN al cadáver.

La última vez que se vio con vida a Wall, de 30 años, fue el 10 de agosto en el submarino del inventor Peter Madsen, que se hundió al día siguiente en la costa este de Dinamarca. Madsen, detenido por cargos preliminares de homicidio, niega haber tenido nada que ver con la desaparición de la reportera.

En un principio dijo que la había dejado en una isla de Copenhague tras varias horas de viaje y que no sabía qué había sido de ella después, pero más tarde dijo a las autoridades que “había ocurrido un accidente a bordo que produjo su muerte” y que la había “sepultado” en el mar.

Un ciudadano encontró el lunes el torso sin cabeza cerca del lugar donde se cree que murió la mujer. La policía de Copenhague dijo el martes que los brazos y las piernas se habían “cortado de forma deliberada”.

El cuerpo estaba unido a un trozo de metal “probablemente con el propósito de que lo hiciera hundirse”, señaló la policía en una rueda de prensa.

El ADN del cuerpo coincide con el de Wall, explicó el investigador de la policía de Copenhague Jens Moeller Jensen. Se cree que la periodista murió en el submarino.

Se ha encontrado sangre seca en el sumergible que también coincide con Wall, señaló.

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Wall, una periodista independiente nacida en Suecia, había estudiado en la universidad de la Sorbona en París, la London School of Economics y en la Universidad de Columbia en Nueva York, donde se graduó con una maestría en periodismo en 2013.

Vivió en Nueva York y Beijing, según su familia, y había escrito para The New York Times, The Guardian, el South China Morning Post y la revista Vice, entre otras publicaciones.

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