Las sanciones aplicadas la semana pasada por Estados Unidos están recortando aún más el escaso acceso del régimen de Nicolás Maduro a los mercados financieros, en una situación que ya está golpeando las operaciones regulares de la estatal Petróleos de Venezuela y la capacidad de la nación de cumplir con sus obligaciones de deuda.

La situación está llevando al régimen a redoblar sus esfuerzos para tratar de convencer a China y Rusia a que le ayuden a conseguir nuevos fondos para cubrir los $3,600 millones en vencimientos que debe pagar a partir de mediados de septiembre.

La administración de Donald Trump anunció a finales de la semana pasada que las instituciones financieras bajo supervisión del gobierno de Estados Unidos no podrán comprar ni vender nuevas emisiones de bonos denominados en dólares de la República de Venezuela ni de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

El gobierno estadounidense también prohibió los trámites con un número reducido de bonos venezolanos ya existentes y los pagos de dividendos al gobierno de Venezuela, medida que afecta los futuros desembolsos de Citgo, filial estadounidense de PDVSA.

Aunque las sanciones anunciadas hasta ahora no afectan a la gran mayoría de los bonos que ya se encuentran en circulación, la posibilidad de que las autoridades en Washington anuncien sanciones adicionales ya está llevando a inversores y a instituciones financieras a tomar la decisión de alejarse de los instrumentos venezolanos.

“Se está tornando cada vez más difícil hacer negocios con instrumentos de Venezuela. Los precios de los bonos, los flujos y los volúmenes de operaciones con esos bonos se están extinguiendo porque todo el mundo está temiendo un próximo anuncio”, dijo desde Miami Russ Dallen, socio gerente de Caracas Capital Markets, quien es una de las voces más escuchadas por la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos.

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“Se están convirtiendo en una papa caliente, y nadie quiere ser el último que se quede con ellos”, agregó.

La agencia de calificación de riesgo Fitch ya comenzó alertar a los mercados financieros sobre el rápido deterioro de la situación económica de Venezuela, y advirtió que un incumplimiento de pago luce “probable” tras el anuncio de las sanciones realizadas el viernes de la semana pasada.

“Las sanciones de Estados Unidos van a acentuar la ya débil liquidez externa del país”, resaltó Fitch en su informe.

El régimen de Maduro, cuyas políticas socialistas han propiciado el mayor descalabro económico en la historia moderna de Venezuela, ha estado lanzando nuevas emisiones de bonos, ofreciendo el pago de rendimientos descomunales, y acudiendo a los gobiernos de Rusia y de China en los últimos años para poder obtener los fondos adicionales que necesita.

Ahora que Estados Unidos le cerró el acceso a los mercados de bonos denominados en dólares, la ayuda de Rusia y de China se torna indispensable para poder evitar el tan temido incumplimiento de deuda.

Una delegación venezolana se encuentra actualmente en China para tratar de convencer al país asiático a salir en rescate de la nación petrolera, pero las probabilidades de éxito son sumamente bajas, dijo una fuente cercana a la situación.

“Tienen tiempo buscando fondos, tienen más de un año presentando propuestas, y no les han estado presentado atención. En la última propuesta ofrecían crear un fondo para recomprar el bono 2017 para luego cambiarlo por otro de vencimiento posterior, pero el sector oficial chino no lo aceptó”, dijo la fuente que habló bajo condición de anonimato.

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“La reticencia de china es muy fuerte, y yo no creo que haya banco privado que vaya a aceptar ese negocio porque es muy riesgoso”, agregó la fuente.

En los últimos cumplimientos de deuda, la petrolera rusa Rosneft se ha mostrado dispuesta a prestarle los fondos que el régimen ha necesitado para cumplir con los vencimientos de deuda, usualmente bajo condiciones que le han sido extremadamente favorables.

Pero la deuda de Venezuela con la empresa rusa ya suma cerca de $6,000 millones, y aumentar esa exposición luce como una propuesta de riesgo intolerable, particularmente ante los cada vez mayores prospectos de un incumplimiento de deuda.

Horacio Medina, experto petrolero que por años ha estado advirtiendo sobre el gradual colapso de PDVSA, dijo que el régimen se está quedando sin espacio financiero para maniobrar.

“Si China o Rusia no le meten la mano, la situación se va ir a pique”, comentó Medina al advertir que ya se han detectado situaciones en las que los bancos comerciales se han negado a emitir las cartas de crédito que requiere PDVSA para realizar las importaciones que necesita.

“Cada día va a aumentar más la duda de los bancos sobre si deben o no otorgar esas cartas de crédito por las implicaciones que podrían tener con el Departamento del Tesoro”, dijo Medina.

Venezuela se está viendo obligada a importar crudo liviano de otros países para poder mezclarlo con la variedad extra pesada que se produce localmente para poder venderlo.

La situación se ve agravada por el hecho de que el régimen continúa enviando una consistente dieta de crudo liviano a Cuba, sin recibir dinero en efectivo a cambio.

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El informe de Fitch advierte que las reservas internacionales de Venezuela han caído en los últimos meses y ahora podrían sumar menos de $10,800 millones.

En teoría parte de esos fondos podrían ser usados para cumplir con las obligaciones de deuda que aún quedan este año, pero la mayor parte de ese total se encuentra en barras de oro, y éstas tendrían que estar siendo vendidas en este momento para poder contar los recursos necesarios en los próximos tres meses.

Dallen dijo que hasta ahora no ha visto señales en los mercados de que eso esté sucediendo.