Los productos químicos que explotaron en una planta en Texas son tan inestables que deben mantenerse en temperatura fresca para no provocar una situación incontrolable.

Los expertos dicen que eso es precisamente lo que sucedió cuando se cortó la electricidad en la planta química Arkema Inc. debido a las inundaciones provocadas por Harvey. Richard Rennard, directivo de Arkema, dijo que el incendio se inició porque las sustancias químicas se degradaron debido a la falta de refrigeración.

Las sustancias que se incendiaron en la planta en las afueras de Houston eran peróxidos orgánicos, una familia de compuestos inestables utilizados en una enorme gama de productos, desde medicamentos hasta materiales para la construcción.

Son de las sustancias más reactivas que existen, lo que es bueno para la fabricación pero muy peligroso en medio de una gran inundación, según Marco Kaltofen, presidente de Boston Chemical Data.

“El problema de los peróxidos orgánicos es que reaccionan entre sí, por eso los refrigeramos”, dijo Kaltofen, ingeniero nuclear y químico en el Worcester Polytechnic Institute.

Los peróxidos orgánicos se utilizan en la industria química para iniciar y mantener reacciones que generan nuevas sustancias.

Si bien son sustancias seguras y útiles cuando se las maneja de manera adecuada, si aumenta la temperatura o se produce otra situación que la inicie, “en determinado momento se pone en marcha y no se puede detener”, dijo el profesor de química Patrick Dussault. “Pueden convertirse en reacciones en cadena”.

De acuerdo con la información publicada por Arkama en el internet, el punto de inflamación de una de las sustancias es de 36,5 grados Celsius (97,7 Fahrenheit), casi igual a la temperatura corporal. Se llega fácilmente a esa temperatura en un auto o edificio sin electricidad o aire acondicionado en Houston en agosto, dijo Kaltofen.

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