Se estima que no menos de 1,2 millones de colombianos que hoy están atrasados en el pago de sus deudas con la banca tendrán la opción de renegociar con la entidad las condiciones de sus créditos contratados, lo que les permitirá ponerse al día y conseguir algún alivio a su difícil situación financiera, sin que esto afecte su calificación crediticia o sean reportados en las centrales de riesgo, como ocurre hoy.

Sin embargo, esto no indica que a quienes ya tienen un reporte negativo en dichas centrales por mora en los pagos de sus créditos se les tenga que borrar esa anotación de su historial, pues “la medida de renegociación de las condiciones de los créditos no afecta o cambia el historial crediticio de no reporte de sus deudas atrasadas”.

Se trata de cerca de 1,5 millones de obligaciones que tienen vencimientos de entre 30 y 90 días y cuyo valor asciende a 7,75 billones de pesos.

La cifra equivale a un poco más del 41 por ciento del monto total de la cartera en mora del sistema financiero, que suma 18,8 billones de pesos, según la Superintendencia Financiera.

La diferencia entre el número de créditos y de deudores activos radica en que hay personas que pueden tener varios préstamos contratados, es decir, más de una tarjeta de crédito o un préstamo de consumo y otro de vivienda, según Jorge Castaño Gutiérrez, superintendente financiero.

Los más beneficiados serán quienes tengan deudas de consumo atrasadas, pues solo entre tarjetas y otros préstamos de esa naturaleza hay 1,11 millones de obligaciones, a las que se les suman 87.000 créditos hipotecarios, 205.000 microcréditos y 57.500 préstamos otorgados a empresarios, según conoció EL TIEMPO.

Aunque algunos bancos ya están contactando a sus clientes morosos para hacer acuerdos de pago de sus obligaciones atrasadas, en la segunda semana de octubre la Superfinanciera dirigirá una carta circular a sus vigilados, en la cual fija las condiciones en que se pueden hacer esas renegociaciones, indicándoles que se elimina la obligación del reporte a las centrales de riesgo.

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Y es que mientras las empresas tienen cómo adaptarse a los ciclos bajos de la economía, las personas no.

Por ello, la medida les dará, en adelante, la posibilidad de ajustarse a momentos difíciles como perder el empleo, la caída de las ventas en los trabajadores independientes o la disminución del ingreso familiar.

“Esto no es un programa de alivios, no es un plan de subsidios, y mucho menos una medida para incentivar la cultura de no pago en el país porque no se le está regalando nada a nadie. Es más, lo que está es facilitando las condiciones para que esos colombianos que tienen dificultades puedan reactivarse financieramente y puedan pagar sus obligaciones”, advierte Castaño.

Y agrega que se trata más bien de una adecuación de la normativa colombiana en esa materia a los estándares internacionales, y no de una medida para atajar el deterioro de la cartera, pues si bien la morosidad va en aumento, los indicadores de calidad y cobertura siguen saludables.

Solo el 4,3 por ciento de toda la cartera del sistema está vencida, mientras que por cada 100 pesos vencidos las entidades tienen 123 pesos para responder en caso de que esos recursos en mora no se puedan recuperar.

Freno a los avivatos

Además, según Castaño, la medida también ayudará a acabar con los oportunistas que pululan hoy en el mercado ofreciendo su ‘ayuda’ ante los bancos, para solucionarles los problemas de deudas de las personas, a quienes estafan al pedirles dinero y haciéndoles promesas incumplibles.

Los banqueros, agrupados en Asobancaria, aplaudieron el anuncio de la medida, inspirada en la regulación europea, y destacaron que muchos de los clientes que hoy no pueden pagar lo hacen por razones coyunturales y no estructurales.

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“Somos un país con enorme responsabilidad crediticia; el cliente colombiano no es mala paga, y la medida permitirá sin duda que el ciclo económico actual no desemboque en la exclusión financiera de cientos de hogares”, destacó Jonathan Malagón, vicepresidente del gremio.

Destacó que no será un beneficio automático, pues dependerá de la evaluación de riesgo que cada entidad realice sobre sus clientes.

A su turno, Santiago Perdomo, presidente del Banco Colpatria, dijo que las entidades han estado siempre dispuestas a recibir a los clientes que tienen dificultades para tratar de llegar a acuerdos de pago.

“Las familias han sufrido con el IVA, la inflación, las tasas de interés; por eso creo que es una buena medida permitir que los deudores puedan renegociar con los bancos bajo esas nuevas condiciones que son favorables para todos”, precisó.

Abecé del proceso que se inicia en octubre

1. ¿A quiénes cobija?

A los deudores con créditos que presenten moras de 30 a 90 días y demuestren dificultades de fuerza mayor para cumplir los pagos. En los préstamos de consumo, incluidas las tarjetas de crédito, aplica a quienes tengan vencimientos de 30 a 60 días; los créditos comerciales y de vivienda, de 30 a 90 días, y los microcréditos con 30 días. No hay límite en el número de obligaciones que una persona puede renegociar, siempre y cuando estas cumplan los requisitos.

2. ¿Qué pasos hay que seguir?

La persona debe examinar su situación financiera, las razones que lo llevaron a incumplir y mirar si sus deudas morosas están dentro de los límites fijados de 30, 60 o 90 días, según el caso. Luego dirigirse en persona a su entidad para poner en conocimiento su situación y plantear unas condiciones de pago. El banco las analizará y definirá si las acoge o le diseña otras opciones de acuerdo con las actuales condiciones de riesgo y de ingresos que presenta como deudor.

3. ¿Desde cuándo empieza?

Algunos bancos ya ofrecen opciones, pero en la segunda semana de octubre, la Superintendencia Financiera dará instrucciones a sus vigilados para que renegocien con sus deudores morosos nuevas condiciones, sin que los deba reportar a las centrales de riesgo.

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Es probable que estas le generen un mayor costo por la ampliación de los plazos y el aumento del riesgo, pero no siempre será así. Los bancos están obligados a decirle a la persona cuánto le costarán esas nuevas condiciones, y el cliente, a elegir si se acoge o no.

4. ¿Qué pasa si se incumple con el nuevo acuerdo?

El banco está en la obligación de reportarlo a las centrales de riesgo, lo que a su vez implica que se le baja la calificación crediticia al deudor.

La Superfinanciera vigilará cada proceso, para que no se subestime el riesgo del cliente ni que estos utilicen la medida para dejar de pagar sus obligaciones. Tenga en cuenta que esta negociación con los bancos no generará gastos de cobranza prejurídica. Si el deudor no muestra interés en sanear sus obligaciones, sí se aplicarán esos costos.