“Space fue el principal golpe y tragedia que ha tenido el gremio inmobiliario de la construcción”. Con estas palabras, Federico Estrada, director de la Lonja Propiedad Raíz de Medellín y Antioquia, se refirió a las lecciones que dejó para el sector el desplome de la torre 6 del complejo habitacional que hoy cumple cuatro años y que dejó 12 personas fallecidas.

Expertos de la construcción coincidieron en que la tragedia fue producto de una cadena de errores que pudo evitarse si los encargados de la obra se hubiesen ajustado estrictamente a las normas.

Las fallas que mencionaron van desde ahorros en los costos, ingenieros desactualizados respecto a las nuevas exigencias de construcción, falta de control interno y externo y poco valor a la ética profesional.

Para Martín Pérez, presidente de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos (SAI), el caso Space lleva a reflexionar sobre la importancia de revisar con mayor rigor la forma como se hacen las edificaciones, tanto públicas como privadas. El arquitecto manifestó que los controles deben ser estrictos desde las oficinas de Planeación y las curadurías.

Cuatro años de la tragedia de Space

Tras cuatro años de la tragedia, así luce hoy el lote donde fue construido el edifico Space, en Medellín.

“Si se cumplen tanto los controles de lo público como los autocontroles que se deben tener en el sector privado, estas tragedias no deberían volver a suceder, porque es tan clara la ley que se hubiera podido haber alertado de manera temprana sobre las fallas”, añadió el experto.

Pérez consideró que empresarios con trayectorias tan largas como los de CDO no buscan ahorrar costos en las construcciones, pues su intención no es causar la muerte de ciudadanos, dañar a los clientes o declararse en quiebra. Sin embargo, otros expertos aseguraron que justamente uno de los errores tiene que ver con la búsqueda de economizar dinero durante la obra.

Ahorros en la estructura

De acuerdo con John Jairo Blandón, profesor del Departamento de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional Sede Medellín, el desplome del Space no es el único caso del país en el que se han evidenciado fallas constructivas.

“Los encargados de los proyectos, muchas veces ahorran usando menores cantidades de acero o concreto y ahí es donde deben invertir más, porque es lo que soporta la construcción. Además, en ocasiones el diseño es cuestionable, hay muchos ingenieros que no se han actualizado y en la práctica tienen conocimientos viejos”, afirmó.

Blandón agregó que en el costo de un edificio, entre el 15 y el 20 por ciento corresponde a la estructura, mientras que el resto se gasta en materiales para fachada y acabados o elementos no estructurales. 

En este sentido, José Fernando Villegas, director de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, seccional Antioquia, habló de la necesidad de recuperar el valor de la ética, teniendo en cuenta que las obras civiles serán usadas por seres humanos y hay que velar por su seguridad.

Esto va ligado, anotó Blandón, a que hay ingenieros que se saltan las normas debido a que todavía no ha ocurrido un desastre natural en una de las ciudades principales. “Aún hay mucha gente escéptica en decir que en el país no tiembla y que no se debe diseñar bien respecto a las normas sismorresistentes”, dijo.

De hecho, según la Procuraduría General de la Nación, el diseño estructural del conjunto habitacional Space transgredió en 10.678 ocasiones las normas técnicas de sismorresistencia; mientras que su construcción desconoció al menos 23 artículos de obligatorio cumplimiento. 

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Según el procurador judicial delegado para el proceso, las violaciones normativas del diseño estructural se desprenden de 8.289 infracciones a la Norma de Sismorresistencia (NSR)- 98 y de 2.389 de la NSR-10.

Por esta razón el Ministerio Público apoyó durante el juicio la petición de la Fiscalía de condenar a Pablo Villegas, representante legal de la constructora CDO; María Cecilia Posada, directora de la obra, y Jorge Aristizábal, ingeniero calculista, por el homicidio culposo de Juan Esteban Cantor, el único residente que falleció en el desplome.