Cuando la Librería Científica comenzó su agonía, los letreros de rebajas inundaron las vitrinas de su sede en el centro comercial Unicentro de Medellín.

De manera desaforada los lectores compraron hasta el último ejemplar que allí se exhibía. Sin embargo, no era una feria, ni se estaba celebrando un aniversario más en el mundo editorial. La Librería Científica estaba cerrando.

La prensa se pronunció con respecto al cierre, los blogs universitarios lamentaron la pérdida y el mismo Hernando Donado, fundador y dueño, confirmó aquella noticia: “La cerramos”.

Pasaron unos tres meses y aquel estratégico local estuvo vacío, lleno de polvo y con papel periódico en sus vitrinas para tapar rastro alguno de que allí hubo una tienda de libros.

Hace unas semanas empezó, de repente, a presentase actividad en el establecimiento. Entraron cajas, hicieron reparaciones e instalaron nuevas luces y, por supuesto, el letrero que le daría un nuevo nombre a este lugar: librería Resplandor.

La nueva librería, que por coincidencias reposa donde estuvo la ya extinta Científica, es el sueño de Lina González y su esposo, ambos libreros por vocación. Desde hace 10 años están en el negocio de los libros y la cultura, pero es la primera vez que emprenden una aventura de esta característica.

Ella es consciente de la responsabilidad con la que llegó la librería Resplandor y se afirma en creer que más que libros, quiere vender cultura y buenos hábitos.

“Fue casualidad que llegáramos justo a este lugar. Nos ofrecieron locales en el segundo piso, pero nos dio miedo por ser nuevos. Entonces, esperamos y nos dimos cuenta de este punto”, comentó González.

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La intención de la librería es poder manejar la mayor cantidad de oferta en cuanto a títulos y editoriales. Resplandor tendrá literatura, poesía, historia, textos científicos y pretende que los lectores de la ciudad cambien la idea de que estos lugares se están acabando.

“Nosotros tenemos una librería en el Pasaje La Bastilla y con la idea de que las librerías no se acaben, hace dos años nos pusimos la meta de abrir otra diferente”, expresó González.

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Los lectores tendrán en su oferta una gran variedad de géneros, títulos y editoriales.

Marcela Osorio, asesora de ventas, explicó que las diferencias son notorias respecto al local de La Bastilla. Allá, los clientes llegan preguntando por precios bajos, mientras que en la nueva Resplandor, los lectores llegan a mirar, se antojan, conversan y compran. 

Osorio resaltó el ánimo de la gente al pasar y apreciar de nuevo un lugar para la cultura.

La librería vendió su primer ejemplar antes de siquiera abrir. Los papeles de periódico todavía tapaban las vitrinas cuando un hombre se acercó, abrió la puerta y al ver el desorden de libros, que aún no se acomodaban, preguntó si tenían El líder que no tenía cargo, de Robin Sharma.

La vendedora lo buscó y con la venia de González habían sin saberlo inaugurado la librería Resplandor.

Luego de ello, han pasado casi nueve días en donde la sorpresa de los caminantes de Unicentro no se cambia al ver de nuevo resplandecer a un lugar que fue diseñado para albergar libros de grandes historias.