Jesús Martín, conocido como el Kalimba en Puebla, centro de México, no tuvo tiempo de despistar a sus enemigos con una nueva identidad.

Lo mataron a tiros en plena sala de operaciones mientras le hacían cirugías en la cara y le borraban las huellas dactilares.

Un grupo de hombres armados irrumpió el lunes en la tarde en el centro médico EPMAC, en el barrio de Lomas 5 de Mayo, mientras Martín se operaba.

No solo lo mataron a él, sino a otras tres personas, que se presume eran su novia, su escolta y un médico, según reseñó la prensa local.

Martín era buscado por las autoridades por considerarlo líder de una de las principales bandas criminales de Puebla dedicada al robo y comercio de gasolina y diesel.

Un negocio ilegal que impera allí y que, a nivel nacional, se ha convertido en uno de los problemas más grandes del país después del narcotráfico.

Puebla, en el centro de México

“Estaba siendo investigado como uno de los líderes ‘huachicoleros’ de la zona“, le dijo a BBC Mundo Cristina Ortiz, portavoz de la fiscalía de Puebla.

El “huachicoleo” es el sobrenombre mexicano para el robo de combustible, especialmente en el Triángulo Rojo, la región de Puebla conformada por los municipios de Tepeaca, Acatzingo, Palmar de Bravo, Acajete y Quecholac.

La fiscalía del estado dijo desconocer si Martín tenía antecedentes penales, al explicar que el robo de hidrocarburos es un delito federal “y antes como estado no teníamos mayor intervención eso eso”, dijo Ortiz.

La noticia de la muerte del Kalimba ocupó titulares de medios en todo el país, pero fueron menos las reseñas de otros asesinatos que ocurrieron en mismo día. Que además pueden estar todos relacionados.

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Móvil: ajuste de cuentas

Según la fiscalía, quienes orquestaron la muerte de el Kalimba también tuvieron que ver con el asesinato el mismo día de cinco personas en un terreno en el municipio de Tlaltenango, a unos 28 kilómetros de la clínica EPMAC.

Una fotografía de Alfredo
Image captionEn otro lugar de Puebla el mismo lunes, asesinaron a Alfredo “N” alias el Cuino, quien, según la investigación, era miembro de la misma pandilla que el Kalimba.

Uno de los fallecidos fue identificado como Alfredo “N” alias el Cuino o el Kino, a quien las autoridades vinculan como miembro de la misma banda criminal de Martín.

“En el predio se hallaron mangueras, válvulas y bombas para el robo de combustible, y tres vehículos con reporte de robo”, dijo la fiscalía en un comunicado.

La investigación acusa de los homicidios a un hombre apodado el Irving, “que a nivel de mando forma parte del mismo grupo”, que los fallecidos.

Ortiz le dijo a BBC Mundo que los sucesos del lunes son un ejemplo “del incremento de la violencia dentro de las propias bandas criminales” que venden hidrocarburos de forma ilegal en la zona.

El cadáver de Jesús “El Kalimba” Martín fue identificado y reclamado el miércoles por sus familiares, pero queda la pregunta sobre quién sustituirá su poderoso lugar, señaló el corresponsal de BBC Mundo en México, Alberto Nájar.

El robo de combustibles es uno de los problemas más graves de México.

La respuesta a esa interrogante no llegará sin más enfrentamientos, dijo Nájar.

“La dinámica de los ‘huachicoleros’ no necesariamente cambiará tras su muerte. En el crimen organizado el lugar que deja el jefe lo ocupan otros. Lo que se espera es que aumente la violencia por la disputa interna de su grupo por obtener el control”, advirtió.

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La petrolera estatal mexicana Pemex informó a mediados de este año que el robo de hidrocarburos genera pérdidas anuales de unos US$1.100 millones.

Pese a los esfuerzos de los estados y el gobierno central por combatir la problemática, la presencia de bandas criminales continúa en regiones como Puebla, cercanas a las instalaciones petroleras.