“Quienes trabajamos en el tema del Sida recibimos personas muy jóvenes de 15 a 17 años que han contraído la enfermedadadultos mayores que la tienen y piensan que no hay nada que perder y señoras entre los 35 y 40 años recién divorciadas que no han vivido y se abren a cualquier relación casual”, dice Otto Sussman Peña Infectólogo de la Asociación Colombiana de Infect logia, ACIN.

Sussman dice qué hay preocupación porque se ha bajado la guardia a las campañas educativas en Colombia y esto ocurre especialmente en las EPS. “Los pacientes siguen llegando muy tarde a los consultorios y la epidemia continúa, lo que significa que esta enfermedad no se ha controlado”, señaló el especialista.

“Todos cuentan, terminemos con el Sida”, es el lema este año propuesto por la Organización Mundial de la Salud, cuando nuevamente se celebra esta fecha en el mundo. La epidemia continúa y las cifras son reales.

El especialista enfatiza que las estadísticas oficiales muestran que más de 36 millones de personas han contraído la enfermedad en el mundo, 1,8 millones adquirieron el virus el año pasado de los cuales solo 20,9 millones pueden acceder a tratamientos adecuados. “Colombia tiene 122 mil portadores localizados especialmente en las ciudades”, dice Sussman.

La prevención combinada del VIH, detección temprana y acceso a tratamiento antirretroviral, son fundamentales para lograr detener la transmisión del virus en los próximos años, dice los ACIN; a lo que se suma que, cada vez hay mejores medicamento, menos tóxicos y fáciles de tomar. Esto, de acuerdo con los expertos, ha logrado que se le pierda temor a la enfermedad.

Para la muestra está que casi 10 millones de personas viven en el mundo con el virus y llevan una vida normal. Sin embargo, estos avances desnudan otras preocupaciones, entre la que se encuentra la elevación del riesgo de transmisión por vía sexual, promovida por el exceso de tranquilidad de los afectados.

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Sexualidad responsable

Lo cierto es que persiste el estigma sobre las personas portadoras del virus, de ahí que muchos de ellos callen cuando de relaciones secuela se trata, amparados en la baja posibilidad de transmisión que dejan los tratamientos modernos y en el hecho de que el Sida ha dejado de ser una enfermedad mortal para convertirse en una patología crónica.

“Aquí hay que decir que estas personas tienen derecho a una sexualidad plena, pero lo importante es que aplique todas las medidas para disminuir el riesgo de transmisión”, dice David Rosenthal, director médico del Center for Young Adult, Adolescent and Pediatric HIV en North Shore-LIJ Health System en Great Neck, Nueva York.

Lo primero es bajar la carga viral (cantidad de virus en sangre, semen y otros fluidos corporales) para lo cuasi es mandatorio el rigor e la toma de los antirretrovirales. “Mientras menor sea la cantidad del virus que circula en el sistema de una persona, menor será la posibilidad de contagiar a alguien más”, dijo Rosenthal.

Luego está el indeclinable uso de condones u otro tipo de barrera de protección durante el sexo. Estos pueden incluir condones femeninos o barreras de protección bucal.

“Si se logra bajar la carga viral, por debajo del nivel de detección en los exámenes de laboratorio, es muy poco probable transmitir el virus. No es imposible, pero es muy poco probable. El riesgo es mucho menor al 1%”, dijo el Dr. Stephen Boswell, presidente y director ejecutivo de Boston’s Fenway Health, una organización para el cuidado de la salud que trabaja con lesbianas, personas gay, bisexuales y personas transgénero.

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Aunque es muy difícil saber exactamente que tanto los preservativos reducen el riesgo de transmitir el VIH, estos investigadores sugieren que reducen el riesgo en alrededor de un 80%.

Un estudio de parejas heterosexuales realizado por los médicos del Boston Fenway Health, encontró que las personas con VIH tenían un 78% de menor probabilidad de infectar a su compañero cuando la pareja informó el uso regular de condones, comparado con aquellos que no los hicieron.

A las guías desarrolladas por la International Association of Providers and Healthcare, dejaron consignados aspectos importantes que el paciente debe saber, a la hora de tener una relación sexual.

Según indican estas guías, los fluidos sexuales que provienen del pene del hombre o de la vagina de la mujer antes, durante o después de un orgasmo, infectan a la otra persona.

Sexo sin riesgo

Con las actividades seguras no se corre el riesgo de transmitir el VIH. La abstinencia (no tener relaciones sexuales nunca) está completamente libre de riesgos. Tener fantasías o masturbarse (situaciones en las que usted no comparte sus fluidos), conversaciones eróticas y el masaje no sexual, son también situaciones que le impiden contraer la enfermedad.

Para correr menos riesgos, hay que asumir que su pareja sexual está infectada con el VIH. No se puede saber si una persona está infectada, juzgando por su aspecto. Pueden mentirle y no decirle que están infectados, especialmente si quieren tener relaciones con usted. Hay personas que se infectaron con VIH de sus parejas, quienes fueron infieles “solo una vez”.

Incluso aquellos que obtienen un resultado negativo en el análisis del VIH pueden estar infectados. Se pudieron haber infectado después de hacerse el análisis o haberse hecho el análisis muy poco tiempo después de haberse infectado.

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Usar alcohol o drogas antes o durante las actividades sexuales, aumenta la posibilidad que usted no siga las recomendaciones para practicar relaciones más seguras. Es mejor no hacerlo.

Según el Infectólogo Sussman, el paciente puede reducir el riesgo de infección, si evita actividades poco seguras o si usa barreras como condones. El sexo oral constituye un gran riesgo en este tipo de relaciones.

Los médicos recomiendan que los pacientes con VIH también pueden reducir el riesgo de transmitir virus al hablar con su compañero sexual sobre su situación y de esta manera ambos pueden decidir cómo protegerse.