Hace casi un año, en la Vía 40, la comunidad enardecida estuvo a punto de linchar a dos personas que estaban atracando en un taxi en el que prestaban servicio colectivo.

A mediados de año, en el barrio Cevillar, dos personas que huían en un taxi, luego de atracar un establecimiento de comidas rápidas, fueron perseguidos por los afectados y terminaron siendo capturados.

Entre lo más reciente, está el asesinato del realizador Angello Alzamora, el 18 de noviembre. Los autores fueron capturados, y entre ellos, un taxista los ayudó y transportó cuando ocurrió el crimen.

El jueves pasado, una mujer residente en el barrio Lucero tomó un taxi cerca de su casa al final de la tarde para hacer unas compras en un supermercado, y terminó siendo paseada, con los ojos vendados y la manos atadas.

Según lo que narró a las autoridades, a mitad de camino se subieron un hombre y una mujer, la intimidaron con armas de fuego, y la dejaron abandonada en el barrio Cuchilla de Villate luego de vaciarle la cuenta de ahorros y retirar avances en efectivo de su tarjeta de crédito. 

Algo está pasando y la Policía está en el ‘ojo del huracán’.

Más allá de que ha habido capturas, en lo que está trabajando es sobre unas estructuras empresariales que, a lo mejor sin proponérselo, le están dando el plato servido a los delincuentes para que estos accedan a los taxis y los usen para delinquir.

Son, en todo caso, “taxistas ocasionales”, no verdaderos, asegura Luis Ignacio Navarro, presidente de la estación de taxis El Golf.

“Son personas que se cuelan para delinquir, para transportar delincuentes, armas de fuego o para fletear. No son taxistas, en todo caso, sino delincuentes. Y eso está perjudicando mucho a este gremio, que está conformado por personas honradas y trabajadoras”, dijo Navarro.

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Y es algo contra lo que el mismo gremio de taxistas nada puede hacer, ni siquiera las empresas de taxis, que tienen las manos amarradas en muchos aspectos, asegura Álvaro Forero Granados, presidente seccional de Conaltaxis, agremiación que agrupa a las empresas de taxis.

“En las empresas de transporte colectivo urbano, todo es más claro porque cada conductor firma un contrato, hay rutas claras y control de tiempo, pero en nuestro caso, estamos hablando de transporte público individual, con un taxi que tiene dueño, y que se entiende, de manera directa, con el conductor”, explicó.

La empresa, en su calidad de concesionaria del Estado para operar el servicio, expide una tarjeta de control para lo cual el taxista debe presentar la licencia de conducción vigente y que no tenga comparendos.

“No tenemos acceso a la base de datos de la Policía, por ejemplo, que podría servirnos de orientación, pero lo único que podrían darnos, por aquello de la protección de información, es el dato de alguien que ya esté condenado, pero no por registros ni anotaciones ni sospechas”, sostuvo.

Esas estructuras que la Policía tiene en la mira (y que en el gremio de los taxistas se conocen como ‘charcas’) no tienen, en realidad, nada de ilegales.

Se trataría de un esquema según el cual, un inversionista adquiere varios carros y los da en administración a alguien que debe preocuparse por encontrarles conductor.
El problema se presenta es justo aquí en este punto: en el desespero por llenar esas vacantes, algunos pierden el cuidado por filtrar el pasado de los aspirantes, y en ese procedimiento, se cuelan delincuentes o personas que, dada su condición, son susceptibles de delinquir.

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‘Reglas deben cambiar’

El presidente del Sindicato de Choferes de Taxis Sinchotaxis, Jorge Guerrero, ha insistido en que esos no son taxistas, sino “delincuentes que se camuflan como taxistas para cometer sus fechorías”.

Y se les facilita porque muchos propietarios a administradores le dan la llave a cualquiera sin verificar sus antecedentes. Por eso, su sugerencia es que las reglas de juego de contratación de taxistas cambien: que ya no sean los propietarios, sino las empresas de taxis los que elijan.

Y otro es que sin estigmatizar a los taxistas que ‘balinean’ y no trabajan con estación (porque son tan honestos como todos, aclaró), lo más recomendable para los usuarios es que pidan un taxi a estación o a una frecuencia.

La problemática ha ameritado que la Policía intensifique, por estos días, los operativos de control contra la delincuencia, y es así como sobre las vías principales está montando retenes. 

Y no solo es contra carros particulares o motos, sino contra taxistas.
Lo anterior se viene presentando en los accesos como los del barrio El Paraíso, la calle Murillo, la carrera 44.

La verificación de antecedentes o anotaciones ante la Ley es uno de los criterios que se están examinando con el fin de que no se cuelen más delincuentes detrás de la apariencia de los amigos del volante que de todos los días salen a buscar el sustento de sus familias.La situación ha suscitado que a través de las redes sociales los usuarios se envíen cadenas con más casos de este tipo que se presentan en la ciudad.