En el centro del escenario, unas estibas representan esos lugares melancólicos que anteceden a un viaje, como un muelle o un planchón.

El público está en el centro, sentado en las estibas, casi en calidad de protagonista. La acción se desarrolla a su alrededor, y la mayoría de los personajes son encarnados por marionetas.

Con esa propuesta, a partir de la obra Souvenir asiático, de la dramaturga caleña Martha Márquez, el grupo Los Animistas ganó la Beca de Montaje y Estreno de Dramaturgias Colombianas del Ministerio de Cultura. La pieza, dirigida por Javier Gámez, con las actuaciones de Gina Jaimes, Juan Manuel Barona y los titiriteros Víctor Pérez y Henry López, se estrena este miércoles en el Teatro La Candelaria.

“La obra trata de fronteras, migración y las tragedias que van emparejadas a esos asuntos, entonces me parecía muy interesante poner al público en esa disposición y desde ese punto de vista”, cuenta Gámez.

Esa propuesta de acercarse a la migración desde el lenguaje de las marionetas (que tienen un tamaño casi igual al de los actores) es ciertamente innovadora.

Más allá de experiencias como la del Handspring Puppet Company, de Sudáfrica, que estuvo en el Iberoamericano del 2014 con su pieza Ubu and the Truth Commission (una pieza que mezcló documental y marionetas para hablar sobre la reconciliación en el país africano después del apartheid), Gámez asegura que en la investigación que hizo el grupo no encontró otros registros de ese enfoque.

“Los muñecos en esta obra se acercan al naturalismo, y nuestra estética trata de alejarse de la forma de títeres tradicional, cercana más a los Muppets. Hay actores y muñecos y, en escena, comparten el mismo hábitat, entonces estéticamente también tratamos de igualarlos”, asegura.

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En la pieza se cuentan varias historias, como la de dos chinos que intentan cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, dos africanos que están siendo sometidos por soldados marroquíes y una joven norcoreana que está varada en Buenaventura y trata de comunicarse con un policía de la región.

Los muñecos son los que representan a los personajes que están fuera de su patria. “Me parecía muy interesante contar esas tragedias desde ese lugar tan atípico”, añade el director.

La obra, además, tiene un énfasis en la propuesta sonora, a partir de un sistema de sonido 4.1 que va dirigido al planchón. 
La idea, cuenta el director, es que los
espectadores también tengan una suerte de experiencia sensorial.

DÓNDE Y CUÁNDO

Desde este miércoles hasta el viernes, 6 y 8 p. m. Teatro La Candelaria. Calle 12 n.° 2-59, Bogotá. Informes: 281-4814. Boletas: 24.000 pesos.